lunes, 1 de septiembre de 2014

"Don Álvaro o la fuerza del sino"

    Es una obra de teatro del Duque de Rivas, estrenada en el Teatro del Príncipe de Madrid, el 22 de Marzo de 1835. Se trata de la obra que consolida y hace triunfar el Romanticismo en España. La obra es considerada por la crítica como el drama inaugural del teatro romántico español. No es casual, pues toca una gran variedad de temas como el amor, el honor, la venganza, la religión, la muerte, el héroe romántico y el sino.

     Por un lado encontramos el tema de la fuerza del sino, que se refiere a la fatalidad que se abate sobre Don Álvaro hasta su muerte. En efecto, esta fatalidad le impedirá vivir su amor con doña Leonor, y acabará matando al Marqués y a sus hijos.

    Por otro lado, gira en torno a toda la obra el tema del amor. Don Álvaro aparece solitario, misterioso y consumido por la pasión amorosa hacia doña Leonor. El inicio del problema está en el amor, o mejor dicho la pasión entre don Álvaro y doña Leonor, que será muy breve debido a que será destruido por los deberes que la sociedad impone y por la familia de Leonor.

    Otro tema que cabe destacar es el destino entendido como "fuerza fatídica" que domina la vida del protagonista y de los demás personajes, que causa sus muertes y que en el caso de Don Álvaro le hace perder incluso a su amada Doña Leonor; esto representa que el amor es vencido por el destino.

   Las violentas muertes de los personajes tienen como causante directo o indirecto a Don Álvaro, que incluso se quita la vida al final de la trama, reconociendo el poder del destino fatal sobre él.

  También aparece la venganza y la honra, sobre todo expresada en forma de duelo. Ese anhelo de vengarse parece salvar la honra familiar que ha sufrido una ofensa. En la obra, la furia del Marqués se transforma en deseo de venganza que pasa, como una obligación, a sus hijos.

   Después de resumir los temas característicos de la obra vamos a pasar a la división en partes. La obra se compone de cinco actos de los cuales podemos obtener principalmente tres partes; a continuación analizaremos la última parte de la obra.
   Esta última parte consta de una acotación teatral en que nos presentan el lugar en que se encuentra el protagonista, su vestido y su manera de expresarse. A continuación don Álvaro pronuncia un largo soliloquio. En él se queja de lo mal que le han tratado la vida y el destino, aunque extiende la desgracia a todo mortal que como él nace en signo terrible, es decir, con un destino adverso. Insiste que el cielo parece jugar con la vida de los seres humanos de tal manera que a quien está feliz en este mundo, le acorta la vida y, por el contrario, a quien es desdichado y busca la muerte, se la alarga.

  Él, evidentemente, se considera uno de los que han nacido para ser desdichados, y por ello no encuentra la muerte aunque la desea y habla de que solamente ha disfrutado un día de placer, refiriéndose seguramente a su breve dicha con Leonor, pero insiste en que si aquella felicidad hubiese durado algo más, la muerte precoz, con su guadaña feroz, mi cuello hubiese segado.

 El texto refleja profundamente la manera de pensar ideológica y estética del romanticismo pleno con su extremosidad, gesticulación,  tenebrismo y presencia de temas como la libertad, o su contrario que es el destino, el yo angustiado y en conflicto, y la profunda desconfianza en la razón como algo que pueda explicar el misterio de la vida humana (y su sino) o dominar las fuerzas irracionales como el honor, el amor etc…que llevarán a la desgracia a todos los personajes de esta obra.


  Este romanticismo, por su propia radicalidad, durará poco y, finalmente, se impondrá en el gusto el de Bécquer y Rosalía de Castro que supieron “filtrar” los elementos más exagerados de esta fase y ser fieles al espíritu profundo del romanticismo, una de las más serias conquistas del pensamiento humano.  


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